Historia

El Santuario de Nuestra Señora de Cura corona la cima del Puig de Randa (543 m). Es la elevación de mayor altura del centro de la isla y se considera una de las montañas sagradas de Mallorca. Las leyendas, los rastros de culto y las hipótesis sobre su habitabilidad nos sumergen en el misterio de la historia. Cerca de la cima hay restos de un castillo de defensa del período islámico y desde la conquista de Jaime I (1229) hay indicios de que la montaña –que aún conserva cuevas, eremitorios y santuarios- era un espacio ideal para experimentar una vida ascética y contemplativa. La primera referencia documental que confirma esta hipótesis aparece en la Vida Coetania –la autobiografía de Ramon Llull, escrita en 1311.

Ramon Llull (1232-1316) habría recibido la “Iluminación” divina en este lugar, en torno a 1274, según explica en la obra citada. Desde este lugar habría iniciado su intensa y extensa trayectoria intelectual y misionera, dedicada a trabajar a favor de un nuevo orden mundial, la reforma de la Iglesia y habría introducido un sistema filosófico innovador. Un modelo de pensamiento que desde finales del siglo XIII hasta el siglo XXI ha sido objeto de estudio y de inspiración en todos los campos del saber. Durante la segunda mitad del siglo XIV, el lugar se consolidó como espacio religioso, como lugar de veneración y de referencia contemplativa. Los seguidores de Llull se sentían atraídos por el lugar y continuaron el proyecto inicial de su maestro, un eremitorio y un ambiente para el saber. En 1394, el obispo de Mallorca Luis de Prades, testificaba que algunos eremitas residían de forma permanente en el entorno.

Desde el siglo XV hasta el primer tercio del siglo XIX, el minúsculo eremitorio luliano dio paso a un santuario dedicado a Nuestra Señora de Cura, cuya imagen de piedra de finales del XV se venera en el oratorio. Junto al oratorio se conserva la Escuela de Gramática, fundada primero como Escuela Luliana (Pere Joan Llobet) y después por diversos mecenas y humanistas de los siglos XV y XVI, hasta convertirse en una de las tres grandes Escuelas de Gramática de Mallorca, en este caso sufragada por los Jurados de la Ciudad. El Santuario de Cura ha compaginado durante siglos una triple dimensión: la devoción mariana, la devoción luliana y el saber. El Aula de Gramática, construida en el siglo XVII, y el oratorio mariano, conforman el principal patrimonio de un pasado glorioso. Por su ubicación, en el centro de la isla, y por sus características físicas, el lugar fue el centro de importantes celebraciones de religiosidad popular, vinculada a la economía agraria, como la “bendición de los frutos”, cuyo origen se remonta a la época medieval y está documentado desde el siglo XVI.

Al desaparecer la Escuela de Gramática (en torno a 1830), el lugar entró en una fase de deterioro. El culto a la Virgen y las celebraciones durante el año litúrgico eran pocos, y los sacerdotes encargados del santuario no podían mantenerse en el lugar. Durante setenta años la construcción sufrió un proceso de descomposición notable, como puede constatarse en las colecciones de fotografías de comienzos del siglo XX.

En el verano de 1913, el obispo de Mallorca, Pere Joan Campins encargó a los Franciscanos de la Tercera Orden Regular (TOR) la reconstrucción del lugar y la restauración del culto a la Virgen y la recuperación de la devoción a Ramón Llull. Desde hace poco más de cien de años, la TOR ha transformado el lugar en un santuario moderno. La construcción del convento actual, la hospedería y las dependencias del Santuario se inició en 1947. La imagen de la virgen fue objeto de la coronación pontificia en 1955. El restaurante actual y las dependencias del cuerpo superior corresponden al convento inaugurado en 1956, como sede del noviciado de la Tercera Orden Regular. El licor Randa, con fórmula patentada por los franciscanos de la TOR, constituye uno de los productos propios que el visitante puede seguir degustando hoy.